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Artículo

¿Qué factores ambientales y sociales inciden en las autolesiones no suicidas?

Pautas de intervención con perspectiva social y comunitaria
Agustí Bonifacio

Agustí Bonifacio Guillén

Trabajador social especializado en salud mental infantojuvenil. Unidad de Identidad de género
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Grupo de adolescentes hablando.
©Francesco Ridolfi via Canva.com

Resumen

Las autolesiones no suicidas se ven influenciadas por varios factores de riesgo que incluyen el género, la identidad sexual y las condiciones familiares y económicas. Las mujeres, las personas LGBTIQA+ y las personas con autismo son algunos de los grupos más afectados. Para abordar las autolesiones no suicidas es crucial implementar intervenciones sociales y comunitarias. Esto incluye romper tabúes, mejorar las condiciones socioeconómicas, abordar el acoso escolar y fomentar el uso responsable de las redes sociales, entre muchas otras propuestas y acciones.
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Cuando se habla de autolesiones no suicidas (ANS), a menudo se hace desde la alarma, los porcentajes o su vinculación al riesgo suicida. Sin embargo, quizá sea importante poder abordarlas también desde el contexto o la dimensión social: no sólo qué retos o aguas han de navegar las personas jóvenes en estos tiempos, sino también qué condiciones inciden en esta conducta y, sobre todo, qué podemos hacer como sociedad al respecto.

¿Hay colectivos con más riesgo de tener una conducta autolesiva no suicida? 

Según los últimos datos, una de cada tres personas jóvenes (34’7%) asegura haberse autolesionado alguna vez, y un 16’5% con frecuencia. De entre ellas, sabemos que hay grupos o colectivos en los que las autolesiones no suicidas están más presentes. El más relevante: las chicas. Según un estudio reciente, el 45% de las chicas adolescentes han visitado webs que enseñan a autolesionarse (Gómez Miguel et al., 2025).

Diferentes voces expertas nos apuntan que uno de los factores de riesgo es el sexo femenino, pero también nos señalan a otros grupos no excluyentes, como las personas LGBTIQA+ o las personas autistas, por lo que debemos reflexionar sobre los mandatos de género y las violencias específicas sobre esos colectivos (como nos recuerdan las luchas del feminismo y también el modelo del Estrés de Minorías descrito por Ian Meyer).

En cuanto a condicionantes sociofamiliares y económicos, los estudios nos señalan el impacto de aspectos como (Asociación Española de Pediatría, 2022): 

  • La violencia intrafamiliar.
  • El acoso escolar.
  • El desarraigo sociocultural.
  • El abuso sexual infantil.
  • El aislamiento.
  • La precariedad económica.
  • El hacinamiento. 

Un dato: una de cada cuatro personas jóvenes (24’8%) que viven carencias severas reconoce haberse autolesionado con frecuencia.

Por lo tanto, si nuestras características de género y nuestras condiciones inciden en las autolesiones no suicidas, deberíamos poder intervenir desde el ámbito social y comunitario sobre ellas (no sólo individualmente).

Chicos saliendo del instituto

Factores de riesgo y de protección de la conducta autolesiva

¿Qué peso tienen las redes sociales en las autolesiones no suicidas?

En un momento en el que personas cada vez más jóvenes hacen uso de las redes sociales (algunas voces expertas alertan de familias que normalizan que su hija o hijo de 11 años tenga redes sociales para no ser excluidos), se hace necesario hablar de manera clara sobre la importancia de abordar tanto el contenido de las redes sociales como la gestión de su consumo a la hora de incidir en la reducción de las autolesiones no suicidas.

Las mujeres, las personas LGBTIQA+ y las personas autistas tienen mayor riesgo de autolesiones no suicidas, por lo que debemos reflexionar sobre los mandatos de género y las violencias específicas sobre esos colectivos.

Pongamos el ejemplo de TikTok. El reportaje de investigación Un día en el TikTok de un adolescente de 13 años: así pone el algoritmo en peligro a menores vulnerables (Rubio, 2026), publicado en El País, confirmó cómo TikTok, la red social favorita de los jóvenes en España, a pesar de los ajustes de seguridad, es capaz de abrir vías de acceso a contenidos que normalizan las autolesiones y banalizan el hecho de quitarse la vida, el suicidio. El propio buscador de TikTok es capaz de sugerir alternativas para encontrar contenido que en teoría estaría prohibido en la plataforma.  

También se ha demostrado a través de diversas investigaciones también que los controles de OpenAI para proteger la salud mental de las personas menores de edad que usan ChatGPT no funcionan,  y otras plataformas tampoco estarían exentas de críticas.

Por lo tanto, vuelve a ser necesario abordar el fenómeno de forma social y política, más allá de la individualidad.

Una chica adolescente con el móvil

La relación entre el uso de las redes sociales y las autolesiones

Pautas de intervención sociales y comunitarias

La persona que utiliza la autolesión no suicida deberá desarrollar en espacios terapéuticos estrategias adaptativas para afrontar las emociones negativas que le sobrepasan. Pero más allá de este trabajo, como figuras adultas y como sociedad podemos y debemos hacer mucho. Algunas pautas y recomendaciones de intervención (Bonifacio, 2025):  

Romper el tabú y la desinformación

  • Promover que se hable de las autolesiones no suicidas, pero de manera adecuada.
  • Fomentar el diálogo.
  • Incidir en un enfoque correcto desde los medios de comunicación.

Promover acciones por colectivo o condicionante 

  • Con perspectiva de género. Preguntarnos qué presiones, mandatos, crianzas y violencias específicas recaen sobre las chicas para poder incidir sobre las mismas. Revisar también elementos de la masculinidad tradicional que generan malestar para ofrecer modelos de masculinidad alternativos.
  • Contra la LGTBIfobia, promoviendo espacios seguros y de libre expresión.
  • Para las personas con autismo: acciones para un mejor conocimiento social de las características del autismo y promover escenarios más amables (reducción de estímulos, anticipación de situaciones, mensajes concretos, claros y escuetos…).
  • Contra el racismo y las violencias sobre grupos minoritarios.
  • Con mirada interseccional y que exploren todas aquellas opresiones y categorías que atraviesan a una persona. 

En relación a los factores ambientales

  • Reivindicar mejores condiciones socioeconómicas para toda la población (haciendo especial énfasis en las condiciones de vivienda), especialmente para los colectivos más vulnerables.
  • Mejorar la prevención y el abordaje del acoso escolar, priorizando su prevención y la promoción de los centros educativos como espacios seguros.
  • Abordar la prevención del abuso sexual infantil (ASI) de manera temprana, respetuosa, reparadora y que evite revictimizaciones en las personas que lo han sufrido.

En relación al aislamiento y la soledad no deseada

A nivel personal: 

  • Mostrar un interés genuino.
  • No juzgar.
  • Trasladar a las personas jóvenes que nos importan, que queremos estar ahí, que pueden contar con nosotros.
  • Abrir el canal de comunicación.
  • Evitar comentarios del tipo: «¿por qué me haces esto?;¿por qué te haces esto?; ¿cómo puede ser que lo hayas vuelto a hacer?»

A nivel colectivo: frente al individualismo y el aislamiento, presencialidad, conexión comunitaria y participación.

Educadora social con chica

La intervención socioeducativa con jóvenes que se autolesionan

En relación a la gestión emocional

  • Participar en la supervisión de la persona.
  • Acompañar a la persona a citas con profesionales.
  • Participar de las estrategias de distracción y de otras estrategias alternativas adaptativas que la persona utilice.

En relación a las redes sociales

  • Supervisar los contenidos en redes sociales que la persona consume.
  • Priorizar el uso de dispositivos en zonas comunes.
  • Establecer límites claros.
  • Activar herramientas de control parental.
  • Enseñar a las personas menores de edad a bloquear perfiles, silenciar palabras, reportar contenido que les haga sentir mal…
  • Fomentar la comunicación y la presencia de figuras adultas de confianza.
  • Crear espacios seguros y de comunicación para evitar que el algoritmo se convierta en el único «acompañante» del malestar.
  • Como figuras adultas, revisar el propio uso de las redes sociales, especialmente en presencia de menores de edad.
  • Fomentar espacios de relación y ocio sin redes sociales.
  • Fomentar espacios de socialización presencial, incidir en la reducción del aislamiento.

Es importante cuestionarnos qué estamos ofreciendo, como sociedad, a las personas que no encuentran otra manera de gestionar su malestar que no sea con las autolesiones no suicidas.

Debemos, por tanto, evitar respuestas excesivamente medicalizadas, psiquiatrizadas o centradas únicamente en la conducta, y complementarlas con medidas y estrategias sociocomunitarias. Participar en su abordaje no sólo impedirá que nos sintamos impotentes o frustrados, nos dará agencia y capacidad como ciudadanía.

En definitiva, deberíamos tender a una sociedad más humana y de cuidados.