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¿Qué puedo hacer si mi hijo o hija se autolesiona?

Pautas para familias y personas cuidadoras
Greta

Grupo de Estudio y Tratamiento de la Autolesión (GRETA)

Madre hablando con hija

Las personas que se autolesionan a menudo lo pasan mal y tienen dificultades a la hora de gestionar sus sentimientos. En lugar de afrontar una emoción intensa (como la tristeza o la rabia), utilizan la autolesión para intentar reducir, gestionar o escapar de estos sentimientos. Algunas personas sienten alivio después de autolesionarse, y esto puede hacer que en un futuro utilicen la misma estrategia para gestionar las emociones difíciles.

Como padre, madre o persona cuidadora de una persona que se autolesiona parece imposible entender por qué siente que la autolesión le puede ayudar. Es difícil aceptarlo, pero es importante comprender que las personas que se autolesionan sienten alivio después de hacerlo (aunque sea solo por un breve período de tiempo después del cual se suelen sentir peor) y esto contribuye al deseo de repetir.

Señales de alarma de las autolesiones

Si no sabes seguro si tu hijo o hija se autolesiona, hay algunas señales que te pueden hacer sospechar que se esté produciendo esta conducta:

  • Percibir un comportamiento distante o evitativo, y dificultad para expresar los sentimientos.
  • Observar cortes, quemadas o moratones, normalmente en los brazos y las piernas.
  • Encontrar objetos escondidos, como cuchillas de afeitar, cuchillos u otros objetos que pueden ser utilizados para autolesionarse.
  • Notar que lleva ropa que no se adecua al clima (por ejemplo, camiseta de manga larga y pantalones largos en días calurosos de verano). Puede ser una estrategia para intentar esconder cicatrices, heridas o moratones.

¿Cómo me puede hacer sentir que mi hijo o hija se autolesione?

Descubrir que tu hijo o hija se autolesiona puede ser muy difícil de creer y de entender, ya sea una persona adolescente, joven o adulta. Es posible que tengas alguna de estas reacciones:

  • Estar en shock, negarlo.
  • Rabia y frustración.
  • Confusión y preocupación.
  • Tristeza profunda.
  • Culpa.

Todas estas reacciones pueden ser normales. Saberlo te ayudará a cuidar mejor de tu hijo o hija, aunque algunos de estos sentimientos es mejor no compartirlos con la persona que se autolesiona. Además de estas reacciones, probablemente tengas muchas preguntas. A continuación te damos algunas respuestas a estas preocupaciones y algunos consejos sobre qué hacer y decir en esta situación.

¿Cómo le hablo del tema y qué le digo?

Algunos consejos útiles para poder hablar con tu hijo o hija:

  • Escoge un buen momento. Es mejor hablar de forma privada en un sitio donde estéis cómodos y tranquilos. Intenta hablarlo lo antes posible.
  • Explícale tu preocupación.
  • Ten cuidado con tus emociones. Si estás muy enfadado, quizás no sea un buen momento para tener una conversación. 
  • Empieza contándole por qué estás preocupado y por qué crees que se puede estar autolesionando.
  • Intenta no discutir, acusar o amenazar (por ejemplo, con ultimátums). Puede ser buena idea asegurarle que no será castigado por autolesionarse.
  • Si está receptivo a la conversación, haz preguntas sobre la autolesión.
  • Puedes hacer preguntas como: «¿Cómo te sientes antes de autolesionarte?»; «¿Cómo te sientes después?»; «¿Hay algo que te preocupe ahora, en lo que yo te pueda ayudar?».
  • Si rechaza hablar sobre el tema, ten paciencia, puede ser difícil al principio.
  • Repítele tus preocupaciones y explícale que intentarás mantener la conversación en otro momento. Cuando lo hagas, intenta seguir estos consejos de nuevo.

Obtener ayuda profesional es muy importante, pues no puedes tratar la conducta autolesiva por ti mismo. Puedes hablar con el médico o la médica de familia, o con una persona profesional de la salud mental.

Chicos saliendo del instituto

Factores de riesgo y de protección de la conducta autolesiva

 ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo o hija que se autolesiona?

  • Infórmate en fuentes fiables sobre las autolesiones; es importante. Cuanto más sepas del tema, mejor podrás ayudar en el proceso de recuperación.
  • No ignores el problema. La autolesión es, a menudo, una señal de malestar y puede indicar dificultades.
  • Escucha a tu hijo o hija, aunque sea difícil oír como habla sobre su sufrimiento. Intenta no simplificar el problema o sugerir un punto de vista más positivo, porque se puede percibir como que no lo estamos escuchando. Necesitamos escuchar sin intentar corregir o solucionar el problema, sólo confirmando que lo estamos escuchando.
  • Si valoras que puede estar en riesgo, aumenta su control o supervisión y consulta de manera preferente con su médico o pediatra. Retira de su alcance todos los objetos potencialmente de riesgo o con los que se pueda autolesionar.
  • Anímalo a dejarse ayudar por un profesional.
  • Se paciente. En un proceso de recuperación siempre hay contratiempos. Esto es normal,pues el tratamiento requiere tiempo.
  • Recuerda mantener una buena comunicación durante todo el proceso del tratamiento.
  • Cuídate. Cuanto mejor estés, mejor podrás ayudar.

Si es menor de 18 años:

  • Es importante que no le apliques ningún castigo por autolesionarse. Necesita apoyo para dejar de hacerlo y quizás no lo hará inmediatamente o fácilmente. Los castigos o las amenazas pueden comportar que se autolesione a escondidas.
  • Puedes forzar a tu hijo o hija a hacer tratamiento. Sin embargo, los resultados son siempre mejores si hay una motivación. Intenta que participe en el proceso.

Si es mayor de 18 años:

  • Si vive fuera, puedes querer que vuelva a casa porque piensas que de este modo podrás tener mayor control. Sin embargo, esto no siempre funciona y no significa que en tu casa mejore. Intenta pactarlo.
  • Puede ser muy frustrante que no quiera recibir ayuda profesional, pero no puedes obligarle a hacer terapia (a menos que su comportamiento amenace su vida). Debes ser consciente que no puedes ejercer un control y debes intentar que esto no se convierta en el centro de vuestra relación y perjudique vuestra comunicación.