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Javier
Joven con un trastorno de adicción por videojuegos

«Jugar se convirtió en el único momento en el que me sentía bien»

Testimonio adicción videojuegos

Mi madre fue quién me llevó a la Unidad de conductas adictivas del adolescente del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona (UCAD), aunque no recuerdo demasiado todo ese periodo. Cuando miro atrás, veo que jugaba mucho, pero aún hoy me cuesta identificar que tuviese un problema. Poco a poco. Creo que si antes hubiese tenido las oportunidades de ocio que tengo ahora, igual no hubiese jugado tanto. 

Esto fue en tercero de la ESO. Recuerdo que fue mi peor año, debido a problemas emocionales. Tenía una relación de pareja en la que los dos no estábamos en un buen momento emocional y retroalimentábamos nuestro malestar, y llegó un momento en el que empezó a tratarme mal de forma inconsciente; yo sabía que no era lo mejor, pero entonces tampoco lo veía tan mal. Además, con mis compañeros no estaba en mis mejores momentos, y en casa tampoco. La verdad es que recuerdo estar mal y no sentirme cómodo en ningún lugar. Y empecé a jugar mucho, y la situación se fue tensando. Entonces, en este momento, me obligaron a acudir a la UCAD.

Siempre he jugado más que mis compañeros de clase, pero cuando era pequeño eso no interfería en mi relación con los demás ni en mis estudios. El sobreuso de las pantallas se juntó con un mal momento emocional de mi vida, y jugar con mis amigos se convirtió en el único momento en el que podía estar tranquilo. Jugando me lo pasaba muy bien, pero después recibía muchas broncas por parte de mis padres, y aun así no dejaba de jugar.

Cuando mi madre empezó a restringir las horas de juego, aún lo pasaba peor. Había más broncas en casa porqué yo solo quería jugar. Encerrarme en mi habitación era lo único que me hacía sentir bien, pero entonces lo pasaba mal y sufría por si mi madre entraba y me echaba una bronca. Al cabo de un tiempo, mi madre ya no me controlaba las pantallas, eso hizo que estuviera más tranquilo porqué sabía que no habría riñas.

La verdad es que recuerdo estar mal y no sentirme cómodo en ningún lugar. Y empecé a jugar mucho.

Creo que yo estaba en un momento tan malo, que las oportunidades que tengo ahora no las hubiera aprovechado. Llegué a un punto que no me apetecía hacer nada ni salir de casa. Solo de pensarlo me estresaba, pensaba que estaba desubicado, que no pintaba nada ahí y no disfrutaba hablando con la gente. Así que me quedaba todo el día en casa jugando, podía estar más de doce horas al día delante de la pantalla. Me diagnosticaron una depresión. 

Yo sabía que jugaba más de lo normal y sabía que me perjudicaba. Sabía que no me permitía hacer otras cosas o que tensaba más la relación con mis padres, pero en mi cabeza no lo veía así, porque era el único momento en que estaba bien. Incluso mis amigos me decían que estaba ilocalizable y que siempre estaba en mi casa jugando. No sé si el TDAH ha influenciado en todo esto, solo sé que en algún momento me empecé a encontrar peor, tuve depresión, y el uso de pantallas también empeoró.

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Acudir a la UCAD me ha servido para centrarme y me ha ayudado a coger un camino más adecuado. Aunque yo en parte fuera consciente de que tenía un problema y mi madre intentara solucionarlo, no servía de nada y solo tensaba más la situación. Creo que lo mejor ha sido ir poniendo límites a este uso a un ritmo que yo pueda asumir, porque de otra manera no lo hubiera aguantado ni yo ni mi familia.

Ahora creo que estoy mejor. Pero pienso que si estoy mal emocionalmente o no tengo nada mejor que hacer y vuelvo al punto de estresarme al hablar con la gente, puedo volver a encerrarme con las pantallas. En mi caso, creo que tengo que vigilar a no volver a caer en un estado de ánimo bajo para evitar volver a jugar demasiado. He intentado estar mejor para poder empezar a aprovechar las oportunidades, pero también he aprovechado algunas oportunidades y eso me ha hecho estar mejor. Todo un poco a la par.

Hace dos semanas que voy al gimnasio; no sé si duraré mucho, porque otras veces no lo he conseguido, pero ahora no estoy en el mismo punto, ahora estoy bien.

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Publicación: 28 de Junio de 2023
Última modificación: 30 de Junio de 2023

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Javier está siguiendo un tratamiento en la Unidad de conductas adictivas del adolescente del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona para poder superar un trastorno de adicción a los videojuegos. Tiene 18 años y desde los 5 está diagnosticado con un trastorno por déficit de atención e hiperactividad, estudia el segundo curso de un grado de Informática y, como a muchos otros jóvenes, le gusta salir de fiesta y jugar al ordenador. Javier comparte a través de su testimonio una parte de su vida, mirando hacia atrás y reflexionando sobre las causas que le llevaron a una situación que va superando poco a poco, con esfuerzo y altibajos.