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Ocho mitos sobre la salud mental materna

Desmontando algunas falsas ideas sobre la salud mental y la maternidad
Alexia Camuñas Palacín

Alexia Camuñas Palacín

Psiquiatra referente del Programa de Salud Mental perinatal del Centro de Salud Mental Garraf.
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
Mitos salud mental materna

Existen falsas creencias que rodean la maternidad y la salud mental que hace que muchas mujeres no pidan la ayuda que necesitan y otras puedan vivir una doble estigmatización

salud perinatal

La salud mental materna: señales de alarma

Muchas mujeres sufren y experimentan emociones negativas frente a los numerosos cambios vitales del embarazo y el posparto. Según la Sociedad Marcé Española (MARES),el 25% de las embarazadas experimenta algún tipo de malestar psíquico significativo. Algunos de los trastornos mentales que pueden estar presentes durante la etapa perinatal son la depresión, la ansiedad, el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno bipolar o la psicosis puerperal. 

Existen diversos mitos que relacionan de forma errónea el trastorno de salud mental con "ser una mala madre". Es necesaria una perspectiva de género en la atención a la salud mental de las mujeres, del mismo modo que se realiza un seguimiento en la salud física en este periodo. 

Revisemos los principales mitos que acompañan la salud mental materna:

  1. El embarazo y el posparto son factores protectores de la salud mental materna.
    Lejos de proteger, el embarazo y el posparto son periodos de vulnerabilidad en la mujer que se relacionan con la aparición o el empeoramiento de trastornos mentales.
  2. Todas las mujeres se vinculan a su bebé en el posparto de forma natural.
    Algunas mujeres pueden presentar serias dificultades para vincularse emocionalmente con sus bebés. La angustia emocional o los trastornos mentales pueden influir negativamente en la creación del vínculo mamá-bebé.
  3. Las mujeres con problemas de salud mental no son aptas para ser madres.
    Las consecuencias negativas para el cuidado físico y emocional del bebé se derivan del trastorno mental no tratado o mal tratad. Recibiendo el apoyo, acompañamiento y tratamiento adecuado no tiene por qué verse afectado el rol de una madre, pudiendo establecer un vínculo adecuado con su bebé.   
  4. Los psicofármacos provocan malformaciones en el feto.
    No todos los fármacos utilizados en salud mental tienen riesgo de producir malformaciones en el feto. Los efectos negativos que puedan derivarse de la mayoría de psicofármacos son asumibles si lo comparamos con el riesgo de no tratar el trastorno mental. Se debe tener en cuenta que el tratamiento psicológico, los grupos de madres o el acompañamiento emocional, suelen ser las primeras opciones terapéuticas en la mayoría de los casos. Los cuidados y el plan terapéutico se deben individualizar para cada mujer.
  5. No se puede dar el pecho si se está en tratamiento psicofarmacológico.
    La mayoría de psicofármacos son compatibles con la lactancia. Además, mantener la lactancia materna mejora el vínculo materno-filial y facilita la recuperación psíquica.
  6. Las mamás que tienen pensamientos negativos hacia su bebé o hacia ellas mismas no quieren a sus hijos o son malas madres.
    La mayoría de mamás tienen, en algún momento, pensamientos negativos en relación a su bebé y la nueva experiencia maternal. Esto ocurre debido a que se trata de una etapa de cambio, que inevitablemente conlleva estrés y momentos difíciles. Esto no significa que las madres no quieran a sus bebés o que no sean buenas madres. Cuando el nivel de sufrimiento es elevado o aparecen ideas de suicidio o de hacer daño a los bebés, es importante detectarlo y recibir ayuda especializada de forma inmediata.
  7. Los bebés menores de un año no se dan cuenta si sus madres tienen algún problema de salud mental, por lo que no les afecta.
    Los bebés necesitan que la persona que les cuida detecte y responda adecuadamente a sus señales de malestar y poder, así, manejarlo. De forma natural, los bebés tienden a sincronizar sus estados emocionales con los de sus madres, creando un vínculo materno-filial que les permite desarrollarse de forma estable y segura. Por ello, cuando la madre experimenta dificultades significativas para manejar su propio malestar, los bebés pueden estar muy irritables y presentar problemas en su desarrollo.
    La interacción temprana entre la madre y el bebé durante el primer año del posparto es esencial para crear un vínculo seguro. Las alteraciones en esta vinculación temprana confieren un mayor riesgo en los hijos e hijas para desarrollar problemas de salud mental en un futuro.
  8. La depresión posparto se cura sola.
    Existe un amplio abanico en cuanto a la gravedad de los síntomas de depresión.El 50% de las mujeres experimentan el llamado Maternity blues, que es una reacción normal que aparece entre el tercer y quinto día de posparto, asociada a los cambios hormonales, y consiste en un cuadro breve de cambio del humor, llanto, irritabilidad, tristeza y fatiga. En este caso sí se resuelve sola sin necesidad de tratamiento. No obstante, si esos síntomas se intensifican, aparecen nuevos o se prolongan, entonces se debe pensar en la aparición de una depresión posparto que, lejos de curarse sola, puede llegar a cronificarse y tener consecuencias muy negativas para la madre y su bebé. Además, entre una y dos de cada mil mujeres que dan a luz sufrirá una psicosis posparto, que es la forma más grave de trastorno del estado anímico y requerirá, la mayoría de las veces, un ingreso hospitalario.

Si tienes pensamientos suicidas, pide ayuda:

También puedes comunicarte con los servicios de emergencia locales de tu zona de residencia.